Siempre que visitamos una página web o usamos cualquier servicio de comunicación por Internet dejamos rastros de nuestra presencia y estamos expuestos a las miradas indiscretas.
Tor protege nuestras comunicaciones transmitiéndolas a través de una red de repetidores distribuida por todo el mundo. Gracias al uso de esta herramienta evitamos que alguien sepa qué sitios visitamos y que los sitios desconozcan la localización geográfica desde dónde los visitamos.
Esta herramienta se instala como una utilidad opcional de sistema y funciona con todo tipo de aplicaciones, desde navegadores web, clientes de mensajería instantánea hasta programas de acceso remoto.
Nos protege especialmente de los llamados análisis de tráfico que realizan multinacionales y empresas de marketing y publicidad para seguir el rastro de nuestro comportamiento e intereses a través de las webs que visitamos.
Esta información les permite definir nuestro target publicitario y comerciar con nuestros datos privados para terceros, con los riesgos que ello conlleva.
Tor también es usado por periodistas para proteger sus fuentes, personas enfermas que no quieren ser localizadas, disidentes políticos que quieren ocultar sus comunicaciones, así como algunos departamentos de Defensa norteamericanos.
Combinado con un buen programa de encriptación, es una de las mejores maneras para salvaguardar nuestra privacidad por Internet. Aunque hay que recordar que en temas de seguridad no existe prácticamente nada que sea realmente inexpugnable.